Claves para un bronceado saludable

bronceado_saludable-620x416

El sol es un excelente antidepresivo natural, tiene propiedades bactericidas, aporta vitamina D – que facilita la absorción del calcio- y ayuda a tratar enfermedades como la artrosis y el reuma. Sin embargo, también puede resultar muy dañino para nuestra piel si no tomamos las debidas precauciones.

Una exposición prolongada a los rayos de sol reduce la respuesta inmunitaria del organismo, produciendo radicales libres responsables del envejecimiento celular y provocando lesiones en el ADN. A causa de ello, favorece la aparición de melanomas o cáncer de piel.

Para evitar los problemas de salud relacionados con el sol, debemos tener en cuenta diversos aspectos:

· No todos tenemos el mismo tono de piel, por lo que cada uno tendrá una reacción determinada a los rayos de sol, una sensibilidad diferente, y más o menos melanina:

   – Muy blancas: impiden el bronceado, se queman con facilidad, importante ponerse una protección alta. – Blancas: broncean poco y se queman con facilidad. – Claras: pieles delicadas, pero el bronceado es progresivo. – Tostadas: broncean con más facilidad. Necesitan una protección media. – Morenas: pieles más gruesas y casi nunca se queman. Protección media-baja.

· Algunos nutrientes que pueden ayudarnos a obtener el bronceado deseado a la que vez que protegen la piel:

   – Los alimentos ricos en beta-carotenos favorecen la producción de vitamina A y ayudan a la síntesis de la melanina. Todas las frutas y verduras de color rojo/amarillo contienen beta-caroteno: tomate, sandía, cerezas, zanahoria, melocotón, albaricoque, calabaza… – Los minerales como el hierro y el selenio. Sus principales fuentes son: los frutos secos y cereales integrales. – La vitamina E evita los radicales libres, responsables del envejecimiento prematuro de la piel. Se encuentra en la levadura de cerveza, el germen de trigo, los cereales integrales y los aceites.

· Algunos consejos importantes para broncear sin arriesgar nuestra salud:

   – Usar siempre un filtro solar y renovar su aplicación repetidamente. – Es importante hidratarse antes y después de la exposición al sol. – Evitar la exposición solar de las 11 hasta las 16. – Hidratar la piel después de las exposiciones. – Usar filtro solar aunque esté nublado, pues los rayos UVA pasan a través de las nubes.

Y si queremos mantener este bronceado, podemos aplicar una crema hidratante de aceite de aguacate, almendras dulces, aloe o karité. Estos aceites mantendrán nuestra piel hidratada y protegida en todo momento.